Celiaquía

La enfermedad celíaca es una intolerancia permanente al gluten. El gluten es una proteína presente en muchos cereales, como el trigo, el centeno, el kamut, la espelta, la escanda, la cebada, el triticale y la avena.

Cuando una persona celíaca ingiere gluten en su alimentación, se produce inflamación y atrofia de las vellosidades intestinales, unas pequeñas estructuras que recubren la mucosa del interior del intestino delgado. La atrofia es lenta pero llega a ser prácticamente total, e impide que el organismo absorba nutrientes muy importantes, lo que desemboca a su vez en una malnutrición del organismo (déficit de minerales y vitaminas).

Si se sospecha de un caso de celiaquía, se debe acudir a un médico especialista (gastroenterólogo) y consultarle acerca de los síntomas. A continuación se procederá a realizar un análisis de sangre, para ver si se detectan los anticuerpos típicos de la celiaquía (transglutaminasa IgA). Si el resultado del análisis es positivo, se complementa con una biopsia de intestino delgado. Si se constata que las sospechas eran ciertas y el paciente es celíaco, tan solo queda una posibilidad para la terapia: llevar una dieta estrictamente libre de gluten. Es crucial que el paciente siga incluyendo el gluten en su alimentación antes de las pruebas, de lo contrario los resultados podrían quedar invalidados.

Se calcula que aproximadamente entre el 0,5 y el 1 % de la población alemana sufre de celiaquía.